Salmerón es Salmerón, y por mucho que haya algunos aficionados del Real Murcia que le pidan que sea infiel a sus principios, el técnico almeriense sigue erre que erre, aplicando en el equipo grana la misma fórmula que hace dos años le llevó a Segunda con el UCAM. Por mucho que haya seguidores granas que le exijan, en algunos lances de los encuentros en casa, que saque a la palestra más jugadores ofensivos en el centro del campo, el entrenador almeriense siempre apuesta por el equilibrio en todas las zonas del terreno de juego y por mantener un bloque sólido que sea capaz de defender con intensidad y aprovechar los fallos del rival para marcar.

Por eso, ayer, frente al Villanovense, hubo momentos en los que pareció que el equipo grana se enredaba en su propia tela de araña y que, en algunos instantes, estaba sometido por el equipo extremeño. Pero el Murcia, lejos de estar perdido en el terreno de juego, ejecutó el plan impuesto por Salmerón. Hizo salir al Villanovense de su guarida y le obligó a tomar algunos riesgos, a pesar de que la excesiva circulación balón entre los centrales granas sacara de quicio a los murcianistas. El de ayer era el escenario perfecto para que el equipo grana hiciera un partido redondo y diera un paso hacia adelante. Uno de los peores visitantes de la categoría llegaba a la Nueva Condomina, estadio con un césped en gran estado y con los nuevos fichajes granas a disposición de un Salmerón que necesitaba volver a ganar en casa tras sumar dos puntos de nueve en los tres últimos partidos como local.



Y el Murcia no desaprovechó la ocasión, a pesar de que no fue un choque brillante durante gran parte de los minutos. El equipo grana fue solvente, creó más ocasiones que su rival y mereció ganar. Sin debates, aunque lo hiciera con poco brillo. Un Murcia que en los últimos ocho partidos en casa solo ha recibido un gol, ante el Melilla, aunque aún tiene algunas asignaturas pendientes para las próximas semanas. Ahora, desde la cuarta posición de la tabla y con dos puntos de ventaja sobre el quinto, tiene la oportunidad de terminar de armar el bloque que le lleve a Segunda. A falta de que debute Miguel Pallardó en el centro del campo, Molo, Charlie Dean y Carlos Martínez ya tienen puesto asegurado en el once titular y Chrisantus, a pesar de que solo ha jugado dos ratos, ha dejado entrever su intuición para el gol.

Respeto inicial

El Villanovense no tenía ningún interés de que el partido arrancara a todo trapo, por eso el inico del duelo fue soporífero. El Murcia no tomaba riesgos, sobre todo a la hora de jugar en vertical, y el fútbol era plano. Hasta que a los dieciséis minutos llegó la primera gran ocasión grana en un centro de Orfila que Pedro Martín estrelló en el larguero tras interponerse un rival. En el rechace, Armando se probó con un disparo lejano que Leandro despejó a saque de esquina. La Nueva Condomina entró en ebullición.

El equipo de Salmerón proponía más que su rival, hasta que una jugada de Carlos Martínez, que insistió tras un saque de esquina, acabó con un centro del cordobés que Orfila, de cabeza, envió a la red. El premio era justo para un equipo, el grana, que siguió buscando la meta del cuadro extremeño, que apenas se dejaba ver en ataque. Elady centró al área pero Pedro Martín remató mal. Al Murcia le costaba salir, pero al menos llegaba con peligro a la meta rival, como cuando un disparo de Carlos Martínez lo sacó Leandro con la punta de los dedos. Así hasta que el Villanovense se encontró con una ocasión mayúscula fruto de la presión que ejerció para abortar la salida de balón grana. Un mal desplazamiento de Biel Ribas que ocasionó un disparo por sorpresa de Álvaro González que acabó estrellándose en el larguero. El Murcia se fue al vestuario con la sensación de que había sido mejor, pero con el miedo en el cuerpo.

Comentarios